Incluye: lectura cruzada de documentos que ya tienes o que planeas obtener; notas sobre inconsistencias; checklist de orden de presentación; advertencias de vigencia; traducción a pasos de lo que dice un aviso oficial; conversación franca sobre costos evitables de copias y certificaciones.
No incluye: presentación del trámite en tu lugar; uso de credenciales del titular en portales; reserva de citas en dependencias; gestión de pasaporte mexicano en sistemas de la SRE; respuestas ante observaciones internas de un juzgado o amparo; contabilidad sustitutiva ante el SAT.
Fila explícita sobre pasaporte: orientamos carpeta de apoyo y vigencias; no tramitamos ni renovamos pasaporte en tu nombre. Si el documento vence antes que la cita del módulo, lo marcamos como riesgo de calendario. La decisión de acudir o no a la SRE sigue siendo tuya y la resolución de la autoridad es ajena a la consultoría.
Las limitaciones no son letra chica: son el contrato tácito de un servicio privado frente a decisiones de autoridades externas. El proceso que controlamos termina en notas accionables; el proceso que controla la ventanilla empieza cuando tú cruzas la puerta.
Cuando alguien pide que lo lleven de la mano hasta la firma del funcionario, le decimos la verdad: esa mano eres tú en la fila. Nosotros podemos ir hasta el borde de lo lícito en consultoría, que es bastante útil si lo usas bien, pero no más allá sin inventar roles.
Cuando alguien dice que "solo falta un trámite", casi siempre faltan tres en cadena: uno en registro civil, otro en identidad y otro en comprobación de domicilio. Nosotros dibujamos la cadena en papel para que sepas cuál es el eslabón que traba el siguiente. Eso es proceso en serio, no un checklist de una sola línea copiado de internet.
El pasaporte mexicano a veces aparece al final de la cadena porque el cliente lo ve como salida de emergencia. Lo revisamos con la misma claridad que al INE: fecha, nombre visible y espacio en blanco si otro país lo pide. Si la cadena dice que primero va el acta, te lo decimos aunque tú quieras empezar por el documento "más bonito".
También aclaramos qué pasa cuando dos dependencias piden el mismo comprobante con ventanas distintas: no siempre puedes cumplir ambas sin mover fecha de uno de los trámites. Ahí la consultoría vale porque evita que prometas dos cosas imposibles el mismo día.
Por último: si tu caso requiere traducción jurada o apostilla, el orden importa. Meter traducción antes de apostillar cuando la guía dice lo contrario es tirar dinero. Lo nombramos explícito en la matriz de alcance para que no haya duda después.